Lo carnavalesco anula las distancias entre las clases sociales y en este sentido actúa como homogeneizante de clases, en el corto periodo que se desarrolla y dura. El exceso y la desmesura van a desplazar los valores morales e idealizados, lo corpóreo cobra sentido y existe una comunión con lo que se considera inmoral e impúdico.
El universo carnavalesco esta constituido y sostenido por los excesos del cuerpo, la vestimenta la alimentación, la bebida, el sexo y un elemento central el cual es el lenguaje que otorga un significado especial a las personas, a las cosas y a los hechos, todo es resignificado, cobrando así un nuevo sentido.
El lenguaje del pueblo no es el mismo que se usa en las altas esferas del poder en todas sus dimensiones, y este lenguaje popular utilizado por las mazas es el que designa el universo circundante de un modo particular y diferente.
El momento primordial de lo carnavalesco es el carnaval y su espacio por excelencia la plaza pública, estos son su espacio y tiempo por naturaleza, pero no obstante lo carnavalesco también aparece en otros lugares.
El carnaval de Francois Rabelais, tal como lo era fue perdiendo fuerza y sobreviviendo en los días de fiesta y en el lenguaje popular utilizado en las calles.
Durante el carnaval se organizaba un lenguaje que expresaba hechos concretos y sensibles, acciones realizadas en una transposición al lenguaje de la literatura, fenómeno que ha venido a llamarse carnavalización literaria. Es decir que el texto literario se aplicaría entonces en relación con la cultura.
Bajtin llamaría literatura carnavalizada a aquella literatura que haya experimentado directa o indirectamente, a través de una serie de eslabones intermedios, la influencia de una u otras formas del folklore carnavalesco.[1][1]
Podemos encontrar la categoría de carnavalesco en un gran número de obras literarias, todo lo cómico es literatura carnavalizada, pero así también podemos encontrar elementos carnavalescos en obras serias como el Quijote de Cervantes. Y Dostoiesvsky, pero en la visión seria de la crítica la que impide reparar en el elemento carnavalesco de muchos textos clásicos en donde el dolor y el sufrimiento han adquirido una denotación solemne y la risa un aspecto frívolo y poco recomendable para el estudio.
El carnaval, como fenómeno social, estaba orientado por actitudes comunes entre sus participantes que alteraban el curso normal de la vida y que Bajtín los enmarcó en cuatro categorías. postulados de las teorías de Mijaíl Bajtin publicados en la obra: La cultura popular, en La Edad Media y en el Renacimiento.
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